lunes, 6 de mayo de 2013

Mayo, mes de María
En este primer post, quiero encomendar cada palabra y mensaje a Nuestra Madre.
No es casualidad comenzar el blog en esta época del año en que la Iglesia Católica otorga el mes de Mayo a María para conocerla y amarla mas.
Quien mejor que María, para guiarnos y acompañarnos en cada decisión de nuestra vida. Ella, ejemplo como Madre de Jesús e Hija del Padre, supo confiarse plenamente a Él, lo que la hace el mejor modelo de Mujer.
  
FLORES PARA LA VIRGEN
¿Por quién hizo Dios las flores, si no las hizo por Ti?
Desde nuestra pequeñez e imperfección podemos hacer nuestras ofrendas al Señor por medio de la Virgen, con un "propósito" para cada día de Mayo.

N. Recibe, Madre, las flores de nuestro amor y nuestra alegría.
R. Para que tu gozo sea cumplido.


Día 1. Prontitud para el trabajo y responsabilidad al realizarlo.
Día 2. Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Día 3. Examinar la consagración de mi vida al Señor.

Día 4. Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Día 5. Estudiar cómo debo guardar la pureza de pensamiento y obras.
Día 6. Procurar ser amable con los demás.

Día 7. Reflexionar si cumplo lo que Dios quiere de mi.
Día 8. Reflexionar algún punto del Magisterio que desconozco.

Día 9. Hablar de la Virgen.
Día 10. Recordar algo que me desagrade de otros, y disculparlos.
Día 11. Encomendar a la Virgen la necesidad de algún conocido.

Día 12. Estar un rato reflexionando una virtud de María.
Día 13. Desprenderme de algo en beneficio de otra persona.
Día 14. Hacer con especial cuidado el examen de la noche.
Día 15. Ofrecer cada obra del día y procurar hacerla bien.

Día 16. Comulgar pidiendo fortaleza en las tentaciones.
Día 17. Estar pendiente de la necesidad de los demás, como Ella en Caná.

Día 18. Recitar con devoción el Ángelus.
Día 19. Visitar algún enfermo.
Día 20. Rezar todos los días las tres Avemarías al levantarme y acostarme.
Día 21. Dar un donativo para alguna necesidad.
Día 22. Encomendar a la Virgen mis dificultades y las de los demás.
Día 23. Pedir a la Virgen luz en mis pecados de omisión.
Día 24. Ofrecer algún trabajo por el fruto de mi apostolado.
Día 25. Descubrir en qué tengo respeto humano, y vencerlo.
Día 26. Leer algún texto del Evangelio donde aparezca María.
Día 27. Meditar un rato en el valor de la castidad.
Día 28. Revisar si en todas mis ocupaciones y diversiones imito a Cristo.
Día 29. Pensar con alegría en el cielo, y ofrecer oración por los difuntos.
Día 30. Rezar el Rosario con devoción.
Día 31. Procurar mejorar algo de mi carácter que moleste a los demás.


V. Guarda en tu corazón las flores que te ofrecemos.
R. Para que ahora y siempre nuestro amor y nuestra alegría, nuestra castidad y nuestra esperanza, sean la prenda bendita de tu gozo y del nuestro.



Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; a Ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!

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