martes, 3 de febrero de 2015

La característica más ignorada en la persona con quien deseas casarte

Hay una característica vital que deberías buscar en un cónyuge, pero de manera desafortunada se olvida con frecuencia. La característica más ignorada en la persona con quien deseas casarte. Encuentra a alguien que sepa

 

"En la salud y en la enfermedad". He pronunciado estas palabras en dos ocasiones con la plena conciencia de que la pareja que las repetía, de verdad, conocía su significado:
El primer evento dibujó una sonrisa en mi rostro: ella había resistido, y el matrimonio fue su recompensa del otro lado de la enfermedad. Juntos, como novios, habían franqueado la lucha contra un severo padecimiento. Ahora serían marido y mujer, por lo que sabían lo que significaba la fórmula "en la salud y en la enfermedad".
El segundo me hizo derramar una lágrima: tenía semanas de vida. La renovación de votos fue un regalo para ella. Casi edité las palabras temiendo que pudieran ser demasiado dolorosas. Pero con una multitud reunida, las incluí como testimonio para todos los que los escucharan decir: "En la salud y en la enfermedad".
Poca gente reflexiona sobre la enfermedad y el sufrimiento al escoger una pareja. Piensan, más bien, en la manera en que la otra persona podría lucir por las mañanas, o en cuáles hábitos pudiera tener. Piensan también en la descendencia que podrían tener o a cuáles parientes podrían invitar a la reunión.
Sin embargo, pocos alguna vez se hacen y reflexionan en una pregunta vital: ¿puedo sufrir junto a esta persona? Parece el comienzo de otra broma sobre el matrimonio, pero no lo es. Es solo una pregunta, una que cada pareja debería explorar. Porque el sufrimiento es parte de la vida.
Y conforme una persona madura comprende aún más que el sufrimiento no es un incidente aislado, sino un aspecto común de nuestra vida. El dolor se presenta de muchas formas, pero su llegada, temprano o tarde, está asegurada.
 Poca gente reflexiona sobre la enfermedad y el sufrimiento al escoger una pareja. Piensan, más bien, en la manera en que la otra persona podría lucir por las mañanas, o en cuáles hábitos pudiera tener. Piensan también en la descendencia que podrían tener o a cuáles parientes podrían invitar a la reunión.
Sin embargo, pocos alguna vez se hacen y reflexionan en una pregunta vital: ¿puedo sufrir junto a esta persona? Parece el comienzo de otra broma sobre el matrimonio, pero no lo es. Es solo una pregunta, una que cada pareja debería explorar. Porque el sufrimiento es parte de la vida.
Y conforme una persona madura comprende aún más que el sufrimiento no es un incidente aislado, sino un aspecto común de nuestra vida. El dolor se presenta de muchas formas, pero su llegada, temprano o tarde, está asegurada.

  • CUIDADO: No todos sufren bien

    Algunos viven en negación, incapaces de confrontar las profundas realidades de la vida.
    Otros viven con desesperación, incapaces de reconocer el punto de convergencia entre la risa y las lágrimas.
    Pocos tienen la virtud de sufrir de forma adecuada.Aquellos que sí sufren de forma adecuada son un manantial de vida y fe.
    • ¿Quién quieres que sostenga tu mano cuando el análisis médico diga "cáncer"?
    • En qué hombro te quieres recargar cuando el doctor sentencie: "Hemos hecho todo lo posible"?
    • Junto a quién quieres estar recostado cuando no sepas dónde está tu hijo, o si alguna vez volverá a casa.
    • Cuando tu mundo esté de cabeza, ¿en qué ojos te quieres mirar?
  • Encuentra a alguien que sepa sufrir

    Sé que no parece importante cuando la vida es perfecta. Una bella sonrisa es mucho más hermosa que una tranquila determinación. Un interés común es mucho más atractivo que una fuerza interna. Sin embargo, cuando la vida se derrumba, quieres a alguien hacia quien correr, no a alguien de quien quieras alejarte:
    • Quieres a alguien que crea en ti.
    • Quieres a alguien que te infunda fe, no que te cause dudas.
    • Quieres a alguien que tenga esperanza sin importar las circunstancias.
      En la Biblia la esposa de Job respondió a su sufrimiento diciéndole: "Maldice a Dios y muere". ¿No había sufrido bastante? ¿No era la vida ya bastante difícil? Soportar las penurias era suficiente, pero, además, Job tenía que reprender a su esposa durante su tiempo de lucha. La vida es lo suficientemente dura, no hay necesidad de hacerla aún más difícil.
    Escoger a un cónyuge que no sufre de manera adecuada dificulta la vida:
    Hace el duelo más profundo.
    Vuelve el dolor más punzante.
    Cada herida se presenta más honda.
    No obstante, cuando nuestro cónyuge sabe cómo sufrir, cuando no vive en negación, sino que confronta la vida; cuando no vive en desesperación, sino que sabe reír y llorar al mismo tiempo; cuando ofrece apoyo y esperanza en cada reto de la vida, cuando tiene un panorama completo de lo que es la vida, entonces:
    Cada duelo se une a la esperanza.
    Cada dolor se enlaza con el amor, y
    Cada herida se conecta con la sanación.
    Una de las grandes garantías de la vida es que cada persona, cada pareja, va a sufrir. Cuando escojas a un compañero de vida, elige a alguien que sufra de forma adecuada y nunca te arrepentirás.
    (Nota del editor: este artículo se publicó originalmente en el blog de Kevin A. Thompson. La traducción y adaptación del texto ha sido hecha por Myrna del Carmen Flores con el debido permiso del autor). www.familias.com



martes, 7 de mayo de 2013

El mito del alma gemela

No es ningún descubrimiento que hoy en día, cada vez hay mas mujeres influyentes en cualquier ámbito que se dirija nuestra mirada. Inteligentes, elegantes, exitosas, de gran poder adquisitivo... Pero así mismo hay indicadores de un elevado índice de ansiedad y disminución de la felicidad. 
Dentro de este concepto que se ocupa de la mujer moderna, se lanzó Verily Magazine. Una revista que muestra alternativas en cuanto a temas de moda, estilo, cultura, relaciones y vida, alentando la imagen de la mujer "moderna y digna". 
Desde Verily Magazine me pareció interesante compartir un artículo que adapté, de Julia Shaw (para Guest Blogger).

Nuestra sociedad está obsesionada con las "almas gemelas". Sino te invito a mirar cualquier novela en estos días. O notá los anuncios de citas online en la TV, Internet,etc : ¿Has encontrado tu alma gemela ? 
Se nos dice que nuestra alma gemela es una persona que anda por ahí y que nos completa. Es amor a primera vista! (?), hará totalmente un clic en nuestra vida, y una vez que encontremos a esa persona, todo funcionará a la perfección...

¿Pensás casarte algún día? Lee esto.. El matrimonio en realidad no requiere de un "compañero del alma preexistente", sino que la persona con la que uno se casa se convierte en su alma gemela, "porque te casaste con él" ¿Se entiende?. Lo cual no quiere decir que no tenemos que ser selectivos a la hora de elegir con quién nos casamos. Tampoco, que el matrimonio mágicamente hace que todo funcione. Pero cuando te casás, te comprometés a respetar, amar y cuidar a tu cónyuge en los momentos lindos y no tan lindos hasta que la muerte los separe. Cuando estás casado con alguien que te ama incondicionalmente, esa persona es tu alma gemela.

El matrimonio es la relación más completa que se puede tener. No es fácil, no es mágico. Pero el matrimonio está destinado a durar, y puede ser una maravillosa fuente de consuelo y estabilidad en tiempos de incertidumbre.
Para la mayoría de la gente, casarte es lo que haces después de haber encontrado tu alma gemela. Pero este "modelo telenovezco" de encontrar un alma gemela es perniciosa y conduce a grandes peligros. En primer lugar, este ideal alienta a retrasar el matrimonio hasta que se encuentre la supuesta alma gemela. Te empuja a establecer un standar increíblemente alto referido a una persona que te completa en todos los sentidos, y el encuentro de tal persona puede que no pase nunca.
En segundo lugar, un mal momento en tu matrimonio con alguien considerado inicialmente tu alma gemela podría llevar a cuestionarte si la persona con que te casaste era realmente la indicada . Y así, más adelante podrías conocer a alguien que te da esa sensación "mágica" de integridad y concluir pensando que esta nueva persona es realmente "tu alma gemela"...

La verdad es que, para cualquier persona dada, existen varios compañeros adecuados, y ninguno de ellos es perfecto. Como todo lo que vale la pena en la vida, el matrimonio requiere trabajo. Una vez casados, la pareja tendrá que luchar, pero justamente las verdaderas almas gemelas son aquellas que reconocen sus defectos uno en el otro y trabajan juntos sobre cualquier dificultad que pueda venir.

La verdadera manera de encontrar un alma gemela es encontrar un hombre que comparte tus objetivos, metas y creencias, una fuerte ética de trabajo, y la buena voluntad para resolver problemas. El no va a ser perfecto. Pero recordá, lo que hace único y especial al "matrimonio" es estar comprometido por el bien de la otra persona de por vida. Esos son los ingredientes de una "verdadera alma gemela".

Adaptación artículo de Julia Shaw para Guest Blogger (Verily Magazine)

lunes, 6 de mayo de 2013

Mayo, mes de María
En este primer post, quiero encomendar cada palabra y mensaje a Nuestra Madre.
No es casualidad comenzar el blog en esta época del año en que la Iglesia Católica otorga el mes de Mayo a María para conocerla y amarla mas.
Quien mejor que María, para guiarnos y acompañarnos en cada decisión de nuestra vida. Ella, ejemplo como Madre de Jesús e Hija del Padre, supo confiarse plenamente a Él, lo que la hace el mejor modelo de Mujer.
  
FLORES PARA LA VIRGEN
¿Por quién hizo Dios las flores, si no las hizo por Ti?
Desde nuestra pequeñez e imperfección podemos hacer nuestras ofrendas al Señor por medio de la Virgen, con un "propósito" para cada día de Mayo.

N. Recibe, Madre, las flores de nuestro amor y nuestra alegría.
R. Para que tu gozo sea cumplido.


Día 1. Prontitud para el trabajo y responsabilidad al realizarlo.
Día 2. Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
Día 3. Examinar la consagración de mi vida al Señor.

Día 4. Poner los medios para estar en gracia de Dios.
Día 5. Estudiar cómo debo guardar la pureza de pensamiento y obras.
Día 6. Procurar ser amable con los demás.

Día 7. Reflexionar si cumplo lo que Dios quiere de mi.
Día 8. Reflexionar algún punto del Magisterio que desconozco.

Día 9. Hablar de la Virgen.
Día 10. Recordar algo que me desagrade de otros, y disculparlos.
Día 11. Encomendar a la Virgen la necesidad de algún conocido.

Día 12. Estar un rato reflexionando una virtud de María.
Día 13. Desprenderme de algo en beneficio de otra persona.
Día 14. Hacer con especial cuidado el examen de la noche.
Día 15. Ofrecer cada obra del día y procurar hacerla bien.

Día 16. Comulgar pidiendo fortaleza en las tentaciones.
Día 17. Estar pendiente de la necesidad de los demás, como Ella en Caná.

Día 18. Recitar con devoción el Ángelus.
Día 19. Visitar algún enfermo.
Día 20. Rezar todos los días las tres Avemarías al levantarme y acostarme.
Día 21. Dar un donativo para alguna necesidad.
Día 22. Encomendar a la Virgen mis dificultades y las de los demás.
Día 23. Pedir a la Virgen luz en mis pecados de omisión.
Día 24. Ofrecer algún trabajo por el fruto de mi apostolado.
Día 25. Descubrir en qué tengo respeto humano, y vencerlo.
Día 26. Leer algún texto del Evangelio donde aparezca María.
Día 27. Meditar un rato en el valor de la castidad.
Día 28. Revisar si en todas mis ocupaciones y diversiones imito a Cristo.
Día 29. Pensar con alegría en el cielo, y ofrecer oración por los difuntos.
Día 30. Rezar el Rosario con devoción.
Día 31. Procurar mejorar algo de mi carácter que moleste a los demás.


V. Guarda en tu corazón las flores que te ofrecemos.
R. Para que ahora y siempre nuestro amor y nuestra alegría, nuestra castidad y nuestra esperanza, sean la prenda bendita de tu gozo y del nuestro.



Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza; a Ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco desde este día alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía!